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bono Perdón En La Ciudad

Disculparse No Es Tan Sencillo Como Parece
Por Arturo Ybarra





Hace algún tiempo bastante diría yo, conduciendo mi auto por la ciudad en un día sombreado por la gran cantidad de nubes que presagiaban la llegada de una llovizna, encendí la radio y comenzaron a sonar las notas de una canción que pronto inundó la atmósfera del vehículo en que me encontraba, penetrando en mis oídos y llegando hasta lo mas profundo de mi siempre impredecible e indescifrable corazón, era del célebre y polémico músico británico Sir Elthon John, la parte medular del coro retumbaba en mi cabeza y repetía con insistencia la frase “Sorry seems to be a hardest Word...” Traducido al español seria “Perdón es la palabra más difícil de decir”, por la época que yo estaba pasando de resentimiento y coraje hacia un amigo de la infancia que me había herido; al mismo tiempo yo le había respondido de la misma manera por un desacuerdo de opiniones acerca de un mal negocio que nos llevó a perder nuestro tiempo y dinero.

El Dilema: Actuar o Esperar?

Este mensaje inquietó mi mente y me llevó a considerar el ir a pedirle perdón y así restaurar lo que habíamos dañado ofendiéndonos uno al otro con violencia y con palabras necias que siempre son las que menos olvidamos, y fue aquí en donde encontré mi mayor y más grande obstáculo, algo en mi interior me detenía impidiendo realizar semejante acción, una barrera invisible e impenetrable había surgido deteriorando nuestra invaluable amistad,
restaurar lo que habíamos dañado ofendiéndonos uno al otro con violencia y con palabras necias que siempre son las que menos olvidamos, y fue aquí en donde encontré mi mayor y más grande obstáculo, algo en mi interior me detenía impidiendo realizar semejante acción, una barrera invisible e impenetrable había surgido deteriorando nuestra invaluable amistad, como iría yo a rebajarme a solicitar perdón si la otra parte era la que había iniciado la primera ofensa…mas bien debería mantenerme firme en esta batalla sin palabras y esperar a que la otra persona acudiera a mi suplicándome perdón, entonces yo sería el que ejecutara este acto divino que me hace semejante al creador y otorgaría el perdón liberando a mi amigo de su culpa y al mismo tiempo yo me sentiría satisfecho por tal acto de bondad que implica el perdonar y también quedaría libre del remordimiento que se origina en nuestro ser cuando no estamos bien con nuestros semejantes… el dilema era actuar o esperar…

Amargura o Perdón

Estoy seguro que la mayoría hemos atravesado situaciones similares entre perdonar o ser perdonado, entre dejar pasar una ofensa o dejar que esta se aloje en nuestro ser y quizás con esto demos lugar en nuestro interior a una raíz de amargura o resentimiento añadiendo a nuestra terrena existencia un toque de infelicidad, y afirmo esto último porque sé que en el proceso del perdón ambas partes la ofendida y la ofensora llevan el amargo sabor y la inquietud de saber qué está pasando por la cabeza de la otra persona y en este proceso nos hacemos un daño tan profundo que hasta puede llegar a afectar nuestra salud, se dice que hoy en día la mayoría de las enfermedades son psicosomáticas, es decir, tienen que ver con nuestro ánimo y con nuestro espíritu, el cómo nos sentimos se refleja en nuestros actos y aún en nuestro rostro, el no perdonar es una espina clavada en nuestro ser o para ser más claros una piedrita en el zapato que nos robará la calma y más aún afectará también nuestra relación con Dios…Jesús decía que si perdonamos las ofensas de los hombres, nuestro Padre celestial perdonaría también las nuestras, pero si no perdonamos las ofensas El tampoco nos perdonará…(Mateo 6:14-15) y este perdón tiene que ser de todo corazón no solo con nuestros labios (Mateo 18:35) esta situación puede ser un obstáculo y estorbo para nuestras oraciones, pues es necesario perdonar para que Dios nos perdone (Marcos 11:25)… ¡¡¡como podemos pedir perdón si nosotros no perdonamos!!!

Y se que es fácil hablar del perdón porque se que de alguna forma todos lo hemos experimentado, imagino que para alguien que fue acusado por algún delito y haber caído en prisión para después ser exonerado de su culpa sabe más a fondo el significado del perdón porque ya no hay mas delito que perseguir, es libre, así es cuando nos perdonan; somos libres de las cadenas del remordimiento y de la culpa y con esto sentimos que un gran peso se ha quitado de nuestro corazón y con ello liberamos también a la otra persona involucrada en esta lucha de sentimientos que se generan cuando nos vemos inmiscuidos en una ofensa.

Perdonar y Olvidar?

Una buena noticia acerca del perdón es que además de liberar, sana, el confesar nuestras ofensas unos a otros es algo muy importante y más aún cuando lo hacemos olvidando totalmente la afrenta (Santiago 5: 16) podría decirse que el perdón no tiene memoria porque esta acto debiera involucrar el olvido total de lo acontecido.

Personalmente siento y lo sé por experiencia que lo más difícil es el proceso de ir a pedir perdón, cómo nos cuesta ceder nuestro terreno…siempre encontraremos una razón al menos válida para nuestro ego para justificar nuestra postura, cuánto más lo pensamos menos parecemos dispuestos a ceder, pero algo sé con certeza quien vence este difícil obstáculo y dá el primer paso suele ser la persona que más ama… lo triste es cuando pedimos perdón pero no podemos borrar las consecuencias de nuestros actos. Hace un tiempo Japón pidió perdón a China por haber esclavizado sexualmente a docenas de miles de mujeres en la última guerra, también el Papa Benedicto XVI viajó a Alemania para solicitar perdón en una Sinagoga lamentando la cobardía del Vaticano por no haber condenado el Holocausto…todos sabemos que estas actitudes no devolverán la honra a las mujeres ultrajadas ni la vida a los millones de judíos asesinados pero es muy importante el mensaje moral que conllevan ambas conductas tanto el de los agresores como el de los indiferentes, ambos reconocen la magnitud de su crimen y se comprometen a cambiar en su comportamiento y en esto último habrá que hacerse un gran énfasis: no podemos ir a pedir perdón si no estamos arrepentidos y dispuestos a cambiar!!! El pedir perdón es realmente un acto de valentía y honestidad quizás, por eso es tan difícil, porque manifiesta que reconocemos nuestra falta aún cuando no la hayamos cometido(esto si que es difícil!!!) y que estamos dispuestos a comportarnos mejor en lo futuro.

Dar el Primer Paso

Se que aún no les he dicho en que terminó el problema que se generó con mi amigo y cómo lo resolví, les diré que después de mucha reflexión y lucha interna mientras manejaba mi auto y terminaba de llover decidí que era yo el que debía tomar la iniciativa, pues he aprendido que quien sabe hacer lo bueno y no lo hace es responsable por su actitud (3 Juan 1:11), así que con tal conocimiento decidí llamarle por teléfono y encarar el problema, al llegar a casa me dirigí al teléfono dubitativo y con gran lentitud, encontrándome con gran sorpresa y asombro un mensaje en mi contestadora, si ya lo imaginaron sabrán quién era y para no hacerla más de suspenso les diré que era mi amigo pidiendo disculpas por su actitud… sorpresas nos da la vida, la vida nos da nos sorpresas!!!

Para finalizar quiero citar un ejemplo que desearía se grabara en tu mente y en tu corazón, el más impactante acerca del perdón que puedo presentarte y que marcó la historia de la cristiandad revelando una clase de amor incomprensible y sobrenatural, es el de Jesús, aquel sencillo hombre de Nazareth que sin tener culpa alguna fue asesinado en una rústica cruz mientras la multitud le escupía, lo maltrataba y se burlaba en forma hiriente, aquel Jesús que con algunas de sus últimas palabras marcó la magnitud de lo que significa el perdón y elevó este acto a una trascendencia divina… “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen…” (Lucas 23:34)

Acerca del Autor
Arturo Ybarra
es músico y compositor. Actualmente tiene una banda de rock cristiano llamada Luz Aquella. El y su esposa Roxana viven en Guadalajara. Puedes contactarlo en: contacto@luzaquella.net